La comida larga, el enemigo silencioso de la batería
Una comida de domingo, una cena de empresa o una celebración familiar pueden durar dos o tres horas sin esfuerzo. En ese tiempo el móvil no descansa: fotos de los platos, vídeos para la familia que no ha podido venir, el grupo de WhatsApp organizando quién lleva a quién, el mapa para volver a casa. Cuando el indicador baja del 15 %, el comensal se pone nervioso aunque esté a gusto.
Ese nerviosismo tiene consecuencias para el restaurante: se pide la cuenta antes, se descarta el café o la copa y la mesa se levanta pensando más en el teléfono que en la comida. Un detalle tan pequeño puede recortar la parte más rentable del servicio.
Qué cambia con una estación en el comedor
Con una estación Astibolt cerca de la entrada o junto a la barra, el cliente no tiene que pedir nada a nadie. Escanea el código QR con la cámara, paga con tarjeta, Apple Pay o Google Pay y se lleva una batería a la mesa. Sigue comiendo, el móvil se carga en el bolsillo o junto al plato, y cuando termina la deja en la estación al salir.
El camarero no tiene que buscar un enchufe libre, no hay cables cruzando el pasillo y nadie deja el móvil cargando detrás de la barra con el riesgo de que se quede olvidado. Cada batería lleva su propio cable con conectores para iPhone, USB-C y micro-USB, así que sirve a prácticamente cualquier cliente.
Momentos en los que más se usa
- Celebraciones y grupos grandes: bautizos, comuniones, cumpleaños y comidas de empresa, donde hay muchas fotos y mucha coordinación por mensaje.
- Turistas y gente de paso: llevan todo el día usando el GPS y las reservas en el móvil y llegan a comer con la batería al límite.
- Comidas de trabajo: quien tiene que atender llamadas o correos no puede permitirse quedarse sin teléfono a mitad de reunión.
- Cenas de fin de semana: después de la cena suele venir otro plan, y nadie quiere empezarlo con el móvil en rojo.
Sin coste y sin tareas para el equipo
La instalación es gratuita. Astibolt pone la estación, la mantiene y repone las baterías cuando hace falta. El restaurante solo aporta un enchufe y un hueco del tamaño de un pequeño expositor. Todo el cobro lo gestiona la propia estación, de modo que el personal de sala sigue a lo suyo: atender mesas, no gestionar préstamos.
Si te interesa el detalle de cómo se reparte lo que genera cada estación, lo explicamos en cómo cobran los negocios que instalan Astibolt. Y si te preocupa dónde ponerla para que se vea sin estorbar, tienes ideas en dónde colocar la estación en tu local.
Lo que paga el cliente
El precio para el usuario es de 2,50 € cada 30 minutos, con un tope de 9 € por alquiler. Al empezar se retiene un depósito de 8 € y al devolver la batería se reintegra la diferencia. Para una comida de una hora, el cliente paga 5 €, y es él quien decide si le compensa. El funcionamiento completo está en Cómo funciona.
Un restaurante que piensa en los detalles
La gente recuerda los sitios donde se ha sentido bien atendida, y eso incluye lo que no está en la carta. Poder decir "si te quedas sin batería, tienes una estación ahí mismo" transmite que el local se preocupa por la comodidad del cliente de principio a fin.
Primeros pasos desde Écija
Astibolt está dando sus primeros pasos en Écija y quiere ir creciendo por la provincia de Sevilla y el resto de Andalucía. Si tienes un restaurante, una venta de carretera o un asador y te interesa ofrecer este servicio, cuéntanos tu caso en la página para negocios. Valoramos cada local para ver si encaja.