La pregunta que todo camarero conoce
"¿Me cargas el móvil detrás de la barra?" Cualquiera que haya trabajado en hostelería la ha escuchado cientos de veces. El cliente deja su teléfono junto a la cafetera, el camarero se convierte sin querer en responsable de un aparato que vale varios cientos de euros y, al final de la noche, siempre hay algún cargador que desaparece o un móvil que se queda olvidado.
Una estación Astibolt quita ese problema de encima. El cliente carga su móvil por su cuenta, sin separarse de él, y el personal del bar puede centrarse en lo suyo: servir.
Por qué el bar es el lugar perfecto
En un bar la gente se sienta, pide, charla y se queda. Es justo el tipo de sitio donde una batería portátil tiene sentido, porque el cliente tiene tiempo de usarla mientras sigue en la mesa, y además puede llevársela si decide irse antes de que el móvil esté cargado.
- Terrazas: fuera no hay enchufes, y en verano el móvil se descarga antes por el calor y el uso continuo de fotos y mapas.
- Tardeo y partidos: los ratos largos en el bar son los que más batería consumen, entre vídeos, mensajes y apuestas.
- Bares de copas: a última hora de la noche es cuando más importa tener batería para pedir un taxi o avisar a casa.
- Cafeterías de desayuno: quien sale temprano con el móvil a medias agradece poder cargarlo mientras toma el café.
Lo que gana el hostelero
Para el dueño del bar, la estación es un pequeño detalle que suma sin restar nada. No paga por instalarla, no tiene que reponer baterías ni atender a nadie: el alquiler se hace escaneando un QR y pagando desde el propio móvil. Lo que sí nota es que el cliente con batería no tiene prisa por irse, y un cliente que se queda media hora más suele pedir otra ronda.
Además, el bar aparece en el mapa de Encuentra tu Astibolt, lo que le da visibilidad ante gente que busca dónde cargar el móvil y quizá no conocía el local.
Cuánto sitio ocupa
Muy poco. La estación se coloca en una pared o en un rincón cercano a la barra, con un enchufe normal. No necesita obra ni instalación eléctrica especial, y el diseño está pensado para que quede integrada en el local sin llamar más la atención de la cuenta.
Y para el cliente, ¿qué cuesta?
El cliente paga 2,50 euros por cada 30 minutos de uso, con un tope de 9 euros por alquiler. Se deja un depósito inicial de 8 euros que se devuelve, descontando el uso, en cuanto entrega la batería. Y puede devolverla en cualquier estación de la red, no solo en el bar donde la cogió. Todos los detalles están en Cómo funciona.
Un servicio que no compite con tu negocio
Hay hosteleros que temen que el cliente se lleve la batería y se vaya antes. En la práctica ocurre lo contrario: quien tiene el móvil cargando en la mesa está más tranquilo, no mira el reloj pendiente de volver a casa a enchufarlo y suele alargar la sobremesa. Y si alguien tiene que marcharse, se va con un buen recuerdo del sitio donde le resolvieron el problema. La estación no vende nada que el bar ya venda, así que todo lo que aporta es un extra: más comodidad para el cliente y menos peticiones para el personal en los momentos de más trabajo, como un sábado a mediodía con la terraza llena o una noche de partido.
Empezamos en Écija
La red de Astibolt arranca en Écija, con bares de la ciudad como primeros puntos, y va sumando locales poco a poco. Si llevas un bar, una cafetería o una terraza en Écija o en otra localidad de la provincia de Sevilla y te interesa tener una estación, cuéntanoslo en Para negocios.