El enchufe, el recurso más disputado
Cualquiera que haya trabajado en un espacio compartido lo sabe: las mesas junto a la pared se ocupan primero, las regletas pasan de mano en mano y siempre hay alguien con el cable estirado cruzando el pasillo. El portátil tiene prioridad, así que el móvil suele quedarse para el final y, a media tarde, está en las últimas justo cuando llega la llamada importante.
Además, en un coworking la gente se mueve mucho: de la mesa a la sala de reuniones, de ahí a la cabina de llamadas y luego a la zona de café. Un cargador fijo en la mesa no acompaña al usuario en ninguno de esos desplazamientos.
Una batería que va contigo por todo el espacio
La ventaja de una estación Astibolt frente a añadir más enchufes es que la batería es portátil. El usuario la saca de la máquina escaneando un código QR con el móvil, la conecta y sigue trabajando donde quiera: en una videollamada, en la terraza o en la sala de reuniones. Cuando ha recuperado batería suficiente, la devuelve en la misma estación. Si te interesa la comparación directa, la explicamos en Astibolt vs. cargadores de cable fijos en mesas.
- Menos cables cruzados y menos regletas sobrecargadas.
- Libertad para moverse por el espacio sin perder la carga.
- Cables integrados para iPhone, Android y USB-C.
- Sin que la recepción tenga que prestar ni vigilar cargadores.
Útil también en oficinas de empresa
No solo los coworkings se benefician. Oficinas con atención al público, gestorías, despachos con salas de espera o empresas que reciben visitas a menudo pueden ofrecer el servicio como un detalle más. Para el visitante que ha venido a una reunión y se ha quedado sin batería, poder cargar el móvil sin tener que pedirlo es una pequeña comodidad que se recuerda.
Qué tiene que hacer el espacio
Prácticamente nada. Astibolt instala la estación sin coste, se encarga de revisar las baterías y de su reposición, y el espacio solo aporta un sitio visible junto a un enchufe, por ejemplo en la entrada o en la zona común. No hay que gestionar cobros ni devoluciones: todo el proceso lo hace el usuario desde su móvil. El detalle de lo que implica para el local está en qué mantenimiento necesita una estación.
Cuánto paga el usuario
El alquiler cuesta 2,50 € cada 30 minutos, con un tope de 9 € por alquiler. Al empezar se hace un depósito de 8 € que se ajusta al devolver la batería. Para una persona que necesita recuperar batería mientras sigue trabajando, media hora suele bastar para salir del apuro, como contamos en cuánto se carga el móvil en 30 minutos.
Coworkings en la provincia de Sevilla
Cada vez más pueblos y ciudades medianas de la provincia de Sevilla cuentan con espacios de trabajo compartido, pensados para autónomos y teletrabajadores que no quieren desplazarse a la capital. Astibolt arrancó en Écija y está abriéndose a nuevas zonas de Andalucía; si gestionas un coworking o una oficina y quieres ofrecer este servicio, cuéntanoslo en Para negocios.